martes, 16 de septiembre de 2008


La nariz rota, la frente con un hilo de sangre deslizandose hacia abajo, formando gotas bajo mi mentón que luego se esparcian en el suelo frio de la celda, queria insultarles pedir que dejaran de reirse, era lo que mas me jodia, que se rieran, a los golpes ya estaba acostumbrada, pero la mordaza que tenia en la boca lo impedia, imaginaba los titulares del dia siguiente en el Aja, El Chino o la Chuchi... Ricotona muerta en el rio Rimac..., Jerma se lanza del Salto de Fraile..., Mamacita se loquea y se mata... y al lado el poto de la vedette del momento, maldito el dia que decidí formar parte del ejercito, aún no tengo claro como llegue al Servicio de Inteligencia Nacional, nunca me crei eso de -eres la mejor-, -tú llegaras lejos-, -acepte el encargo, el país la necesita-, pero tampoco creí que esta mierda fuera verdad, que tus compañeros fueran capacez de escupirte, golpearte y violarte, lo haciamos nosotros a los sospechosos pero a mí, a mí que les quería como una hermana, como si fuesen mi familia, me creí sus atenciones, sus cumplidos, su protección, ahora no se que pasará, si quisieran matarme hace rato lo hubiesen echo, solo falta que me pongan la corriente eléctrica, creo que les pedire clemencia.
Foto: CARETAS

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